Esos rápidos volátiles que tantas veces nos dejan “tirados”...
Tu halcón vuela ya hace algunos minutos... ha tocado techo y la altura
es óptima, te sigue en la vertical... todo parece perfecto para presenciar
un fantástico lance. Lanzamos la paloma, esperando que ésta vuele
recia, y cae redonda a nuestros pies. Nuestro halcón baja perdiendo altura.
Damos un par de palmadas, gritamos, pataleamos y, en el mejor de los casos,
ésta levanta volando ras de suelo para esconderse en los bajos del coche
o en el matorral más próximo.
Nuestro acompañante ríe de nuestra triste figura, hemos estropeado
un lance o aún peor, le “hemos” dado una pésima lección
a nuestro joven halcón (¿¿A quién no le ha pasado
ésto en alguna ocasión??).
Digo “hemos” estropeado el lance, pues la culpabilidad de ello es
nuestra, no de la paloma, a la cual se la solemos achacar.
¿Por qué no ha volado la paloma? Tan sencillo como que no es una
paloma voladora.
El secreto no está en cómo “dosificarlas”, y cuántas
plumas le debemos de “retirar” y de qué sitio cuando se lo
queremos poner más fácil a nuestros halcones.
¿Vuela igual una perdiz de jaula que una patirroja de campo?
Normalmente adquirimos nuestras palomas en los distintos mercadillos, en algún
colombófilo aficionado al cual le sobran algunas o en el mejor de los
casos, en algún cortijo que tiene un bando volando. Éstas palomas
suelen tener un sinfín de cruces de razas: de fantasía, de postura,
etc. o puede que incluso tengan un ramarazo de mensajeras.
No nos sirven para nuestros halcones. No las podemos mermar, pues con su plumaje
intacto son lentas y vuelan mal.
Para nuestros halcones utilizaremos palomas mensajeras y zuritas. De éstas
podemos estar seguro que volarán rápidas, cogiendo altura y ofreciéndole
a nuestro halcón cuantas fintas quiera.
De las primeras tendremos que asegurarnos que sean auténticas, adquiriéndolas
en algún colombófilo de prestigio.
Mis halcones vuelan con mensajeras criadas por mí, soy colombófilo
y compito en los vuelos de fondo y gran fondo.
Los vuelos de velocidad los tomo como un paso de entrenamiento hacia los fondos.
Crío palomas de fondo aunque en alguna ocasión haya ganado algún
premio de velocidad. Con ésto quiero decir que no hace falta criar palomas
exclusivamente de velocidad como escapes para los halcones, pues en éstas
pequeñas distancias en que nuestro halcón la persigue no suelen
superar los varios cientos de metros, distancia en la cual es imposible distinguir
una paloma de velocidad o de fondo.
Las palomas de velocidad suelen ser de más peso, fuertes y robustas,
como son la famosa línea Jansen. Las de fondo son algo más pequeñas
y ligeras, por ejemplo la línea Stichelbaut o Vanbegen. (Al igual que
los corredores de velocidad 100-400 m, son atletas fuertes y musculados, los
corredores de medio fondo y fondo 1500m, marathón, son más ligeros
y delgados). Las primeras serían ideales para las primas y las segundas
para los pequeños torzuelos.
Con las mensajeras estaremos seguros de presenciar un buen lance e incluso le
podemos mermar la capacidad de vuelo o de quiebro quiténdole algunas
plumas del ala o cola, ya que nunca caerán al suelo o se apresurarán
en esconderse. Confían en su capacidad de vuelo y el cielo será
su salvación.
Cabe destacar que no hago volar delante de los halcones más de dos veces
la misma paloma en esa temporada. Las zuritas las utilizo de “segundo
plato” por si las tengo que mermar.
Las demás palomas las congelamos...
Marco Castilho
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